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jueves, 3 de octubre de 2013

La fe infante

Acabo de recordar un momento de mi pasado. Debería de tener entonces unos 5-6 años, y estaba con mi prima, de noche, sentadas las dos en el porche de mi casa con una nueva tanda de perritos que habían nacido hace poco. Me parece que sería verano, porque parecía tarde pero los mayores nos dejaban estar despiertas aún. Puede que fuera cerca de San Lorenzo, porque ambas revisábamos el cielo a conciencia, en busca de alguna estrella fugaz, con bastante éxito por cierto.

En una de estas visualizaciones, recuerdo que deseé con todas mis fuerzas que los ojos del cachorrito que tenía entre manos se hicieran más bonitos. Mi prima y yo comentamos lo que habíamos deseado -en esas edades la superstición del 'que si se dice no se cumple' aún no existe-, y recuerdo que pasados unos minutos yo andaba totalmente convencida del milagro de la estrella fugaz, haciéndoselo notar a mi prima; 'mira, mira, están incluso más bonitos ahora!'.

Ah, la enorme capacidad de la fe infante! Jugarse la vida en recuperarla.

martes, 18 de diciembre de 2012

Mancare

Cuando hace un par de semanas escribía un pequeño comentario en el que ponía el verbo 'echar de menos' en varios idiomas más o menos cercanos, lo hice porque no pensaba ni poetizar ni reflexionar sobre el asunto, me parece una cosa terrible de poner por escrito -por la dificultad de expresar la sensación fuera de esa palabra. Pero bueno, allá vamos con el intento.

Me gusta como suena particularmente en italiano y francés, 'mancare' o 'manquer'. Me hace pensar en una persona manca, que le falta algo que antes formaba parte de sí. La RAE recoge en una de sus acepciones de manco como 'defectuoso, falto de alguna parte necesaria'.

Yo me siento precisamente así. Me sorprende enormemente echar tanto de menos a gente con la que compartí tan poco tiempo, pero sin embargo llegaron a ser tan cercanos, tan próximos, tan auténticos -conviviendo 24 horas al día con estas personas se muestran cómo realmente son, no hay posibilidad de sostener una farsa tanto tiempo.

Ahora estoy con saudades. Siento su falta, me hacen falta y los pienso a diario. No es una sensación necesariamente triste, ya que tiendo a recordar los buenos momentos, las risas, los abrazos, los pequeños gestos. Incluso es más doloroso cuando consigo contactar con ellos por Internet, y surge esa necesidad de volver a vernos, y de la mano aparece la frustración de los lazos que nos atan a nuestras vidas y nos impiden reencontrarnos al momento.

Escribo esto refiriéndome sobre todo a los amigos encontrados hace un mes en ese intercambio juvenil, pero evidentemente me cabe mucha más gente en el saco. Y aún así intento sonreír siempre que los recuerdo, y me gusta pensarlos resplandecientes y felices en sus particulares contextos. Y de vez en cuando, también echándome de menos.

Mis abrazos más sinceros a todos ellos.

lunes, 26 de noviembre de 2012

I am the Sun

Once upon a time, the Earth was an iceball. After that the Sun came and gave liveliness by oneself. You look like a Sun and your smile as sunshine. I learnt that Sun rises everyday for humans -resque them. Nobody discrimination because it's always there. You rise everyday with your shine and save our world -without concerning about. Who cares?

- That's what he said

Pausa

Se me hace difícil pensar.
Se ve que el ansia de cambiar racionalidad por instinto dio frutos
Pero ahora es demasiado, quizás es demasiado

Porque esos labios
y aquellos labios
no son de almas baldías,
sino de cálidos alientos, tal vez tan cálidos

Sonrío y soy luz, como él dijo
Por acaso lo que ahora necesito:
tiempo, calma, silencio

Que nadie más me enrede el pecho,
siempre tan a flor de piel,
siempre tan dispuesto

Voy a quedarme entre sábanas
voy a vivir el ahora
voy a dibujar el momento

Y el resto vendrá luego

jueves, 8 de noviembre de 2012

Because I'm a man and I know how to do things



Cuando vi esta escena de la serie Girls, de inmediato me vinieron a la cabeza los miles de posts en Facebook o tumblr del típico 'nice guy' que se queja de estar en la 'friendzone' de la chica de sus amores, y de que ésta sólo hace caso a 'badasses' que no la convienen.

Queridos hombres del mundo, no es que no nos guste que un hombre sea bueno con nosotras, pero tiene que tener un punto de energía que se lo crea, que sepa que merece la pena, que tenga la capacidad de, por tierno que pueda volverse, en cualquier momento susurrarnos una guarrería así y saber que va en serio.

No es que despreciemos a los que van de buenos buenísimos, es que normalmente no los vemos compatibles con la idea de que puedan afirmarse como hombres machos dominantes. Y tampoco es que sea necesariamente excluyente, pero como norma es un tipo de sensación, como filtrado por el instinto. Es lo que le pasa al personaje de Marnie, que tiene un novio que es un cacho de pan, y luego viene el chulapas este, le suelta aquello y se tiene que ir al baño a tocarse. Pues normal. Bien por ti, Marnie.

Reflexiones aparte, esta serie me parece muy buena. Es sobria y algo lenta, lo que no son cualidades que por lo general aprecie en formatos audiovisuales, pero los personajes y las historias en las que se ven envueltas son tan crudas, tan reales, que me enganchó del tirón. Sólo está la primera temporada disponible, y no somos pocas las que estamos a la espera de más.

martes, 9 de octubre de 2012

Soy

Me gustan las fotos tiernas de gatos y perros y cualquier bicho viviente pequeño y mono. Si veo a alguno por la calle atrapa toda mi atención, y si puedo voy y lo toco.
Pienso que divulgo bastante contenido en mi red social por excelencia -feisbus-, ya sean chorradas o temas de política, que está la cosa calentita como para no opinar.
No creo que las relaciones monógamas fieles sean sanas ni física ni psicológicamente, pero creo en el amor.
Pienso el miedo como el principal enemigo de éste y me reconozco a veces pequeña y miedica, no ante el amor, pero sí ante un mundo que parece estar tirándose de los pelos.
Quiero pensar entonces que este tipo de miedo sólo sirve para abrir más los ojos, en el camino para hacerme más fuerte, más sabia, más entera.
Soy persona, soy sociable, me gusta la playa, me da una pereza terrible cocinar, hace tiempo que no me voy de fiesta (in)decentemente, pero me encanta cotorrear sobre la vida y la muerte, y el ayer y el mañana, y sobre todo, de hoy, de la risa, del sol, del mar, de viajes y de ti -sobre todo, de ti, amor.

jueves, 23 de agosto de 2012

5:19

Cuando se tumbaba desnuda, se descubría a menudo tocándose entre los pechos, el espacio vertical que ocupa el esternón. Como si de un momento a otro pudiera abrir una compuerta, la despensa de su interior, para que un poco de luz le susurrara algo que ansiaba de sí misma -pero que hasta entonces, escondido en sus entrañas, estaba así, oculto.

domingo, 17 de junio de 2012

Aquello que nunca te dije

De cierto modo, quiero creer que te sientes como en la canción de la entrada anterior.

No es algo que diga por decir, me has ido dando pistas. Son ya 4 meses de pistas y me alegra poder decir que en ese tiempo atravesé tu coraza y llegué a conocerte de cerca, compartir tantos momentos plenos contigo, tantas risas y tantos besos. Tanto amor.

Te quiero. Puedo decirlo abiertamente, me vuelvo a casa y me llevo ese sentimiento con mucha gente que conocí aquí. Pero contigo es distinto, es un grado más. Y lo que no alcanzo a comprender es por qué te empeñas en que todo sea  tan terriblemente complicado.

Fuiste tú quien llevó las cosas a un nivel más alto, consciente o inconscientemente, con gestos pequeños, te fuiste implicando y yo me dejaba llevar, gustándome aquello que estábamos creando. Me parecía real y me llenaba, no era algo que esperaba encontrar en este breve periodo de tiempo pero así pasó y me sentí agradecida.

Tú reaccionaste en la forma contraria. Una vez te viste más apegado, más cercano, te sentiste vulnerable y quisiste romper lazos. No te dejé hacerlo, me parecía que teníamos algo especial y no quería estropearlo. Pude convencerte por algún tiempo pero poco a poco se fue volviendo frágil.

Decidiste aplicar la ley de desintoxicación controlada conmigo, reduciendo los días que nos veíamos, los mensajes que nos mandábamos. Y aunque fuera sorprendentemente incoherente, cuando nos veíamos parecías entregarte como si nada importara, como si todo siguiera siendo tan inocente y dulce como siempre.

No he querido dejar de disfrutar cuando no te veo y lo paso bien cuando salgo con mis amigas. Pero de repente llegas tú -siempre son ellas las que me dan alarma-, y la posibilidad de volver contigo a casa nace siempre como un agradable estímulo -que está prácticamente asegurado.

No te entiendo, y me confundes y me turbas profundamente. Porque en este último par de días no pareces plantearte esta posibilidad. Porque a ratos me haces sentir como si fuera una pasante cualquiera por tu vida cuando sé que no es así. Y porque a ratos me haces sentir querida pero igual entonces te empeñas en poner barreras, en poner tiempo y espacio, un tiempo y un espacio que ya casi no me quedan.

Son 3 días los que me faltan aquí. Francamente será un alivio no tenerte cerca, no tener que pensar que en cualquier momento puedes entrar por la puerta y poner la noche patas arriba, no tener que plantearme qué pasa por esa cabeza tão fodida, tão cheia de merda, como tú dices.

Porque si no me dejas ayudarte, porque si lo que prefieres es alejarte buscando refugio en otras, porque si quieres convencerte que yo no fui importante, adelante; estás completamente en tu derecho. Pero entonces, por favor, déjame fuera de la ecuación. Para que mi cabeza, o más bien mi pecho, no se vea como tú, tan jodido, tan lleno de mierda.


sábado, 16 de junio de 2012

Hoy estoy feliz

Estos días han sido un poco turbulentos -en efecto, me encanta la palabra turbulencia. El futuro inmediato está bien definido, pero no a largo plazo. Antes eso me asustaba, ahora la incertidumbre es alegría y danza, un mundo de posibilidades.

Anoche fue la noche de conversaciones intensas. Mi año Erasmus se termina, como el de mucho otros estudiantes venidos de tantas partes distintas y con quien he creado unos vínculos, unos lazos que no creo que se vayan a perder de un día para otro. Son de esos lazos que recordaré como caricias, no como amenazantes sogas.

Fue precisamente hablando con ella cuando las cosas se vieron más claras que nunca. Tiene gracia, recuerdo estar escuchándola y pensando que estaba un poco cansada de mi papel pasivo en la conversación, pero aún así sopesé sus palabras y busqué en mi interior los mejores consejos que se me podían ocurrir.

Esos consejos fueron los que me salvaron la noche: que hay cosas que se hacen y no están ni bien ni mal, simplemente se deben hacer por el bien propio; que los hechos no representan un problema en sí mismo, sino que es la percepción de esos hechos lo que conlleva el problema; y, sobre todo, que cuando se tienen las cosas claras y se comunican con verdadera confianza y claridad, y resulta que la persona a la que le estamos hablando no reacciona conforme lo habíamos previsto, ya es un problema de esa persona, no un problema nuestro.

Por eso cuando le vi a él sentí la necesidad de transmitirle todas las dudas que llevaba rumiando de hace un tiempo, dejándole claro la urgencia con la que necesitaba algún tipo de respuesta -de forma concisa y despiadada, si bien necesaria. Y ante la falta de esta respuesta por su parte ya comprendí que era precisamente por su parte por la que existen los problemas.

La comprensión, la lucidez de este movimiento consciente me trajo paz. Hoy estoy feliz, me conozco un poco más por dentro. Conozco un poco más las piezas del puzzle, la energía del movimiento. Reconozco que los sentimientos son tan simples como se quieran ver.

Y sonrío; hoy ilumino el mundo.

lunes, 21 de mayo de 2012

Me haces vomitar mariposas

Me dejas revueltos los adentros
Las mariposas no revolotean, quieren salir violentamente por esta boca roja

Me dejas el pecho inquieto
El corazón, cuando no es pesada piedra, se encoge bien pequeño

Me llevas a una primavera agónica
Agarras mi mano con una venda en los ojos
Y ya no sé si paseamos por verdes prados
O vamos todo al frente hacia el abismo

viernes, 18 de mayo de 2012

You know we ain’t that strong

E se não tivesse o amor
E se não tivesse essa dor
E se não tivesse sofrer
E se não tivesse chorar

E se não tivesse o amor

Não tá fácil pra ninguém

Y reconozco tu gesto en mí,
ese de apartar la cara y negar con la cabeza la inevitable sensación,
después de que nuestras almas se encuentren en ese beso, intenso y atemporal

viernes, 23 de marzo de 2012

Que sepas, Alicia

que el 21 y el 23 de Noviembre publicaste en el blog eso que poco tiempo atrás habías escrito en el cuaderno. Esos momentos que entonces llamaste 'Volvernos a escapar' y 'Foggy morning in Braga Town', que has vuelto a recordar hoy, ahora. Enhorabuena, me encantaron. Más ahora, que es primavera.

sábado, 17 de marzo de 2012

Fuego en los ojos

Y ahora mismo no es ni de pasión ni de intensidad, es de fiebre.

Me ha mandado antes el chico este brasileiro, que de normal siempre me escribe en portugués, un mensaje que dice 'tengo un gato en mis pantalones', ¿qué te parece? ¡Qué poca vergüenza, jajaja!

Y yo aquí, en la cama, como todo el día, en standby. De nuevo el oído, que siempre lo asocio al equilibrio. Los motivos, quizás andar en batín demasiado tiempo por la casa, viajar demasiado, demasiada fiesta y demasiado vino.

No va a venir mal descansar, otro día jugaré gustosa con el gatito.

jueves, 23 de febrero de 2012

Justo lo que yo quería

Que el salir se te vaya de las manos, que tengas un mínimo de horas para dormir porque mañana tienes que despertarte temprano para coger un avión y que a tu compañera de piso le dé justo por ligar hoy, tooooooooooooma! Calentito lo traemos, niño! Qué bien que voy a dormir

miércoles, 22 de febrero de 2012

Por qué ahora

Esta mañana me he depilado, me he puesto un conjunto mono e iba por la calle con Rage against the Machine sonando fuerte entre mis sienes, como que el mundo era mío y eso era ley de vida. Feeling like a boss.

Creo que la gente lo ha notado. Algún que otro chico (y no tan chico) se me ha quedado mirando, y sí, ayuda a subir la moral.

Pero esta tarde, después de comer y echar la siesta, estaba un poco más calmada. Salí con intención de ir a mi primera fiesta del día, a las 5 de la tarde en el centro, de bienvenida a los Erasmus de este segundos cuatrimestre -ya que después toca cena a las 8:30 con la galera de malucos del viaje por Europa y después 'cata de vinos' (de entre 2 a 4€) en casa de otros amigos.

Como digo, me sentía animada pero ya no tanto. Estaba un poco estresada porque acababa de hacer la maleta de un viaje familiar para el que salgo mañana, y pensando que iba tarde cuando se me cruza este hombre por la calle.

Malas pintas, sí, pero no más allá de la media. El caso es que comienza a seguir mis pasos, que por otra parte eran los apresurados propios del retraso. Lo escucho murmurar algo pero no le presto más atención. Es una calle que va al centro y está transitada, aunque igual me paso para la acera que tiene más gente.

El momento de tensión llega cuando decido, para probar que no es producto de mi paranoia, aminorar el paso tomando a un adolescente que iba delante mía como patrón. Entonces él se coloca a mi lado, murmurando cosas que no conseguí comprender, y mirándome muy fijo.

El agobio es tal que decido entrar en la primera tienda que veo, lencería para señoras de tallas especiales y pijamas horrendos. De maravilla, ahí no puede entrar. Hago como que ojeo un par de trapos, al final de la tienda, con el corazón aún en la boca. Desde un espejo que refleja la entrada veo que se ha parado en el escaparate y mira hacia dentro. Disimulo otro rato y cuando me vuelvo directamente a la puerta sigue ahí, observando. Mantiene la mirada un interminable segundo y se pierde de vista.

En ese instante la dependiente de la tienda se me acerca y, siguiendo la pauta, pregunta si puede ayudarme en algo. Me quiebro. Le explico como puedo en mi portugués balbuceante y respirar entrecortado lo que me ha pasado. Me dice que no me preocupe, que vuelva al fondo de la tienda y me quede allí un rato; me ofrece un caramelo para que me tranquilice.

La ansiedad y la llorera se van un poco después de que pueda volver a respirar normal. Una señora que andaba comprando pregunta a la dependienta qué pasa. Ésta confirma que se ha fijado en un hombre de negro que había en el escaparate y sale para cerciorarse de que no anda cerca.

Después de un rato he vuelto a casa, con la señora y sus hijas con las que compraba que han compartido la mitad de mi camino.

Cada vez se escuchan historias más descabelladas que pasan en esta ciudad. La última que escuché fue sobre otro chico Erasmus que, estando en muletas, le atracaron a punta de navaja y le quitaron la tarjeta de crédito. Las escuchas pero nunca esperas que te pasen a ti. Y aunque no haya pasado nada y evidentemente la cosa podría haber ido mucho peor, te dejan el cuerpo cortado.

Después de contarlo a mis compañeras de piso y hablar por teléfono con mi madre me he quedado mucho más relajada. Pero, es evidente, la experiencia sigue vívida y la mente exaltada. Estoy en jaque: no quiero salir sola por si pasa algo de nuevo; no quiero quedarme dentro por negarme en rotundo a dejar de hacer vida normal. La solución, quizás, dejar de darle tanta importancia. Son cosas que pasan, y ya tengo apuntado el teléfono de la policía de Braga.

Resulta curioso. Justo esta mañana estaba pensando en escribir sobre algo que creo tiene una conexión lejana, subrepticia, pero poderosa. Iba a titularlo 'A matter of confidence' y a hablar de porqué gente guapa y con conversación no desprenden una energía tan fuerte y magnética como otra que aún teniendo peores atributos resultan mucho más atractivas por la sensación de confianza en ellos mismos que nos trasmiten -sea, como es en la mayoría de los casos, pura fachada.

Yo soy de las que me encuentro en el primer grupo, los que no terminan de creérselo. Y justo quería cambiar esa actitud en mí, esa sensación de incapacidad a la hora de ligarme a nadie que esté excesivamente bueno por la falta de autoestima que tengo. Y justo hoy estaba poniendo en práctica esa nueva actitud de 'me voy a comer el mundo con las manos'.

Pues qué bien, qué buenos resultados. Tendré que andar con ojo y encontrar el punto medio: ni de patito feo ni de objetivo de acosador. A ver cómo va la cosa. Ensayo, error; ensayo, error.

Olha veio!

Por favor, por favor universo, el año que viene tengo que estar en Brasil.
No tengo nada más que añadir hoy, sólo quiero eso.
Un abrazo



Como se morrer
Fosse desaguar
Derramar no céu
Se purificar

viernes, 3 de febrero de 2012

Podría ser peor

Es el único consuelo que se me ocurre pensar después de lo que me ha pasado. No es de gran ayuda pero sí es bien cierto, mil cosas peores podrían haber ocurrido, y otros tantos contextos son más oscuros que los míos.

Lo cierto es que igualmente es bastante molesto. Ya llevo arrastrando ciertos percances con timos de dinero, el año pasado que si me robaron 60€ (pero muy amablemente me devolvieron el bolso con toda mi documentación, lo cual estando en el extranjero es de agradecer), mi primera experiencia en Marruecos que si precios europeos (lo cual para mí era normal y para ellos oro), aquella vez de la gitana eb Sevilla (historia que los lectores más antiguos quizás recuerden, por ahí anda en los archivos del blog).

No obstante, ninguno de estos incidentes había alcanzado la friolera cifra de tres dígitos hasta esta vez -pero para todo hay una primera vez, o eso dicen. Y duele. No físicamente pero casi. Tengo la moral destruida, la sensación de ser subnormal profunda y el corazón un poco más negro -con menos fe en la raza humana.

Lo que más temía era la reacción al contárselo a mi padre. Correr llorando a mami siempre da resultado, siempre está ahí con los brazos abiertos y su 'mi pobre pequeña', es natural de ella. Mi padre es otro caso. Es a él a quien socialmente se le ha asignado la tarea de inculcar algo que podríamos llamar 'ética práctica para la supervivencia económica autónoma de mi descendencia'.

Me ha sorprendido su reacción. '¿A ti te ha pasado algo? ¿Estás bien?', y ante mi 'Sí, pero...' ha continuado con un 'Pues ya está, una lección más de vida'. Igualmente le conté mi historia, pero resultó un alivio su tranquilidad.

Y tan cierto que podría ser peor. Sigo viviendo, con ese dinero de menos, pero aquí estoy. Dolida pero sana, y siempre aprendiendo -se quiera o no, con precios a pagar que a veces resultan demasiado tangibles.

~

Aclaración: el timo en sí se debe a un piso que vi en Oporto al que me quería mudar este segundo cuatrimestre. Todo parece normal, el precio relativamente bajo, el piso sustancialmente atractivo, la inmobiliaria con amplitud global -y existencia verídica y confiable según foros-, pero es todo una trampa. Cuidado, si andáis buscando piso, si os topáis con alguien que no te puede enseñar personalmente su apartamento y te pide dinero por adelantado para que la inmobiliaria tramite la visita y contrato.

lunes, 16 de enero de 2012

Renacimiento

Puedo parecer serena

Soy una sonrisa
vital, calma y sencilla

Pero por dentro
mil incendios nacen
y mil ríos se agitan

Por dentro esta luz
que todo lo invade
que todo examina

Si tan solo existiera el interruptor
Para en un segundo desconectar
este filtro del alma
Para volver a encontrar
el animal más fiero,
la esencia más pura,
la vida primera
sin valla ninguna

Si tan solo yo pudiera
agarrar ese trozo de luz
lleguemos a un entendimiento, decirle
y dar rienda suelta al espíritu,
que domine la mente intervenida,
obviando los civilizados conceptos,
volver a la primigenia era

Entonces las mareas se calmarían
Entonces cenizas serían los fuegos
El viento recorrería este páramo incierto
en el que nuevos focos nacerían

Despierten, entonces diría
y como si de plantas se tratasen
esperaría que floreciesen,
las chispas del nuevo incendio
los manantiales del nuevo torrente
los fulgores del nuevo mundo

¡Qué de luz en él habría!

III



Ya estoy de vuelta en la ciudad de la niebla.

Salí esta mañana temprano, el pelo todavía mojado, el frío besándome el rostro, las gotas aún inquietas en las ventanas.

Cuando volví al sur, recuerdo una escena nocturna, un paso de hojas doradas en la noche, que anunciaba un otoño tardío, un agónico y apocado invierno.

Esto es diferente.

Fue el otoño el prácticamente inexistente; y ahora, a la vuelta, el invierno se siente más que nunca.

Quizás fue que me quedé por último con el recuerdo del levante y un hueco en el pecho, con el peso de la teoría excesiva, com a saudade do calor alheio.

He tenido unos días de tránsito, en los que esta sensación me ha agarrado fuerte por el cuello, me aprieta impasible el corazón, hace de cada paso un esfuerzo fatigoso.

Pero eso se ha acabado. Es hora de mudar de piel.

Y dejar crecer una nueva: fuerte, límpida y sin miedo.
Que crezca pura y blanca con el sol pálido y gentil de un sueño, con el aire de lluvia del norte, creciendo lúcida desde dentro -pero siempre creciendo.

Voy a cambiar de tonalidad. Este es mi deseo.

Voy a ser luz cálida, esta mañana helada de invierno.