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lunes, 2 de noviembre de 2015

If you must weep

Si quieres llorar llora,
conectado con el pozo hondo de negrura que pena por no ver el sol,
llora limpiando los ríos de tus adentros,
pequeñas cascadas que corran por tus mejillas a cámara lenta,
mientras llora el cielo golpeando los cristales con la violencia de la gravedad.
Si quieres llorar
que corra el llanto sin mesura,
que tu gemido salga del fondo de tu estómago,
que en la cabeza solo quede una pantalla blanca,
y tus manos agarren apretando el cojín
Si quieres llorar llora,
desde la lucidez de saber la tristeza del alma,
tan alejada y tan confundida de su propósito primero.
Y llora y llora y llora,
con la certeza de que cuando no quede humedad en el llanto,
siempre puedes asomar la cabeza buscando el sol,

eres el capitán de tu barco.


lunes, 5 de enero de 2015

martes, 2 de abril de 2013

What you want, little girl

¿Qué quieres, pequeña?
Un corazón dulce
que te libere del amargor
agarrado en tus huesos

Quieres hacer uso único,
del tipo desechable,
comer un bocado
y dejar pudrirse el fruto

Necesitas quien te salve
del tacto sin contacto,
de la primavera sin flores,
del encuentro sin fusión

Pues entiende, vida mía,
que no puedes cazar luz
-ni pedir que te iluminen-
sin encender primero un cerillo
que te caldee el interior

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La niebla es la nieve del sur

La niebla es la nieve del sur

Porque al agua le parece grosero

Aparecerse de forma sólida

Tan cerca de este cálido mar

miércoles, 28 de noviembre de 2012

.

Y el frío me investiga entre pieles
y de repente ya no soy tan sol

Se me quiebra la sonrisa
y noto una presión
que me remueve los adentros

Se vuelve difuso
el calor de los corazones,
el valor de reconocerse a uno mismo

Cuando el frío pragmático aprieta en la nuca
Cuando el futuro asoma su hocico hostil

jueves, 6 de septiembre de 2012

No te creas

Si pudiera
Yo también me desharía
De estos lazos que cruzan nuestros caminos

Visto así parece fácil
Alzar los brazos
Y que la tensión quiebre los hilos

Pero no es fácil
Y me siento como deshilachando
Porque no quieres reconocer este vínculo
Y tampoco me liberas

Al final
Soy un pobre títere
Al que llevas arrastrando

jueves, 23 de agosto de 2012

5:19

Cuando se tumbaba desnuda, se descubría a menudo tocándose entre los pechos, el espacio vertical que ocupa el esternón. Como si de un momento a otro pudiera abrir una compuerta, la despensa de su interior, para que un poco de luz le susurrara algo que ansiaba de sí misma -pero que hasta entonces, escondido en sus entrañas, estaba así, oculto.

domingo, 22 de julio de 2012

Besos Incompatibles

Tu carne es tierna
y así tus besos,
que buscan ávidos
una verdad tras la puerta

Mi boca responde a tu boca,
pero no es sincera
Buscan otros besos,
los del de ojos oscuros
y alma incierta

Tus besos y mis besos
son incompatibles
Tu boca busca
un alma cualquiera
Mi boca es fría,
solitaria compañera

Si bien es cierto
que unos lazos nos acercan,
no se trata,
en este momento,
de esta manera

domingo, 17 de junio de 2012

Aquello que nunca te dije

De cierto modo, quiero creer que te sientes como en la canción de la entrada anterior.

No es algo que diga por decir, me has ido dando pistas. Son ya 4 meses de pistas y me alegra poder decir que en ese tiempo atravesé tu coraza y llegué a conocerte de cerca, compartir tantos momentos plenos contigo, tantas risas y tantos besos. Tanto amor.

Te quiero. Puedo decirlo abiertamente, me vuelvo a casa y me llevo ese sentimiento con mucha gente que conocí aquí. Pero contigo es distinto, es un grado más. Y lo que no alcanzo a comprender es por qué te empeñas en que todo sea  tan terriblemente complicado.

Fuiste tú quien llevó las cosas a un nivel más alto, consciente o inconscientemente, con gestos pequeños, te fuiste implicando y yo me dejaba llevar, gustándome aquello que estábamos creando. Me parecía real y me llenaba, no era algo que esperaba encontrar en este breve periodo de tiempo pero así pasó y me sentí agradecida.

Tú reaccionaste en la forma contraria. Una vez te viste más apegado, más cercano, te sentiste vulnerable y quisiste romper lazos. No te dejé hacerlo, me parecía que teníamos algo especial y no quería estropearlo. Pude convencerte por algún tiempo pero poco a poco se fue volviendo frágil.

Decidiste aplicar la ley de desintoxicación controlada conmigo, reduciendo los días que nos veíamos, los mensajes que nos mandábamos. Y aunque fuera sorprendentemente incoherente, cuando nos veíamos parecías entregarte como si nada importara, como si todo siguiera siendo tan inocente y dulce como siempre.

No he querido dejar de disfrutar cuando no te veo y lo paso bien cuando salgo con mis amigas. Pero de repente llegas tú -siempre son ellas las que me dan alarma-, y la posibilidad de volver contigo a casa nace siempre como un agradable estímulo -que está prácticamente asegurado.

No te entiendo, y me confundes y me turbas profundamente. Porque en este último par de días no pareces plantearte esta posibilidad. Porque a ratos me haces sentir como si fuera una pasante cualquiera por tu vida cuando sé que no es así. Y porque a ratos me haces sentir querida pero igual entonces te empeñas en poner barreras, en poner tiempo y espacio, un tiempo y un espacio que ya casi no me quedan.

Son 3 días los que me faltan aquí. Francamente será un alivio no tenerte cerca, no tener que pensar que en cualquier momento puedes entrar por la puerta y poner la noche patas arriba, no tener que plantearme qué pasa por esa cabeza tão fodida, tão cheia de merda, como tú dices.

Porque si no me dejas ayudarte, porque si lo que prefieres es alejarte buscando refugio en otras, porque si quieres convencerte que yo no fui importante, adelante; estás completamente en tu derecho. Pero entonces, por favor, déjame fuera de la ecuación. Para que mi cabeza, o más bien mi pecho, no se vea como tú, tan jodido, tan lleno de mierda.


lunes, 11 de junio de 2012

Los días raros

Apatía, de nuevo.

Llevo un tiempo pensando en que quería escribir algo, aunque no sabía bien qué o sobre qué escribir, pero aquí estoy, en ello.

Hoy ha sido un domingo completamente improductivo. Es difícil dejar paso a la improductividad en esta época, que si para mañana tengo que terminar de reformular cierto trabajo para una asignatura de máster, que si un par de días después tengo un examen cuyo temario es corto pero igualmente debería encontrar algún momento para empezar... Lo típico.

No es sólo apatía, también es... Alienación. Me siento ajena a todo.

Acaba de entrar mi compañera de piso, con la que comparto lo que a día de hoy ya considero hogar desde hace 9 meses. Exacto, como un embarazo. Me ha enseñado la presentación de este trabajo que tenemos que entregar y exponer mañana y, la verdad, me ha parecido muy básica y algo mal estructurada. No me he quejado, yo ni siquiera tengo hecha mi parte, no tengo argumentos para discutir.

Creo que lo que me molesta de ella es su empatía unilateral, y procedo a explicar este término (que me parece) inventado. Es de ese tipo de persona que aunque se muestre segura e independiente es completamente lo contrario. De hecho, creo que puedo decir que es la persona más dependiente que he conocido nunca, y en esto de la dependencia siempre toma a alguien en particular del brazo, que a principio de curso fui yo pero que ahora es la otra chica con la que compartimos piso (que llegó a Braga en Marzo), y eso de alguna manera me molesta, esa sustitución. De cierto modo me siento abandonada. No creo que ella se dé cuenta de que lo hace, pero lo hace.

La última premisa que tenía que seguir era no ver las cosas tan difíciles. Que si las relaciones no se mandan a hacer puñetas con dos peleas insignificantes, que si me quedo dormida en las últimas fiestas es porque me parece duro ser una persona que se divierte como las otras. No sé, parece que aún tengo que asimilar esto y llevarlo a la práctica, llevar una experiencia más liviana por el bien de mis propias expectativas hacia mí misma.

Me sorprende este estado de anestesia. No sé qué hacer con él. Quizás sé qué pasos debería comenzar a dar para deshacerme de él, pero me siento tan poco motivada para darlos -o eso es lo que me estoy contando al menos.

Esta entrada no puede servir más de nota personal. No creo que me esté explicando correctamente para el lector, pero de alguna manera me está sirviendo para explicarme a mí misma. Las ganas de escribir que tenía no las sentía desde hace tiempo, una vez más esa sensación de terapia a través de la pluma.

Me sigue oliendo el pelo a Garnier. El viernes me eché un baño de color de esta marca y aunque fui al supermercado con la intención de encontrar algo parecido con el rojo, del tipo caoba o así, cuando el experimento terminó resultó que era morena del todo y con reflejos definidos poéticamente como 'violín' o 'berenjena'. Espero sinceramente que con el sol estos días se suavice, si bien para eso primero debería dignarse a aparecer por este cielo, en el noroeste ibérico.

Me gusta esto. No tiene rumbo. No tiene dirección. Y, aparentemente, tampoco tiene sentido.

Quizás sea esa la principal razón de toda esta extrañeza, de la inesperada apatía, de las palabras que pasan alrededor sin ser oídas. No me voy el año que viene a Brasil, con seguridad. Por lo visto la Universidad de Sevilla gestionaba las solicitudes de la beca del banco que, aunque en su página web seguía abierta la inscripción, yo debí tramitar por mi universidad con un mes de antelación.

He pedido entonces una nueva beca, de ayuda para los alumnos Erasmus que lleguen a Sevilla en el año siguiente, en la modalidad tanto como para un par de meses como para todo el curso académico. Las condiciones no parecen malas y volvería a esa ciudad, que me encanta por cierto.

Lo más gracioso es que desde hace una semana o así estoy leyendo sobre la alegría según Osho, la felicidad y la infelicidad. Y no puedo tener los conceptos más confusos. O quizás es que los tengo bastante claros y me da miedo el cambio, lo que pueda pasar. Tener que buscar qué hay ahí dentro para poder volar más alto.

Siempre dije que Septiembre era uno de mis meses favoritos por todo el cambio que suponía. Después de un año académico completo de Erasmus, este Junio también va a ser bastante turbulento. Excitación, miedo y nostalgia. Y ya se verá qué más.

Tomorrow never knows

lunes, 21 de mayo de 2012

Me haces vomitar mariposas

Me dejas revueltos los adentros
Las mariposas no revolotean, quieren salir violentamente por esta boca roja

Me dejas el pecho inquieto
El corazón, cuando no es pesada piedra, se encoge bien pequeño

Me llevas a una primavera agónica
Agarras mi mano con una venda en los ojos
Y ya no sé si paseamos por verdes prados
O vamos todo al frente hacia el abismo

viernes, 18 de mayo de 2012

Não tá fácil pra ninguém

Y reconozco tu gesto en mí,
ese de apartar la cara y negar con la cabeza la inevitable sensación,
después de que nuestras almas se encuentren en ese beso, intenso y atemporal

domingo, 15 de abril de 2012

Se perdieron

Calle arriba,
se perdieron las notas
que intentaba marcar con fuego

Se quemaron las alas,
aquellas que aprendieron a planear
abismo abajo

Miento si dijera
me da igual, no es para tanto

Tan solo quiero evitar
estas manos frías
este eclipse de sol
posponer el disturbio amargo

Que queme

Y que duela decir que besé a otro
Y que queme por dentro

Y que llore la culpa
y me perdones
porque ya sabes como soy

Porque sabes que eres mi primavera,
porque lo nuestro fue tan inesperado

Porque el olor del calor me puede,
porque todavía tiene alas
este pájaro

Una brújula y un pájaro
rumbo y libertad,
incertidumbre y luz,
tras un gris letargo

No te salves,
pero déjame salvarme
Quédate conmigo

miércoles, 28 de marzo de 2012

Inundación y sequía

Echar la cabeza para atrás y sentir que toda una marea me inunda la garganta.

Recordar el horrible sueño de anoche, en el que después de escupir la balsa, se me iba el alma toda por la boca.

¡Qué desagradable! La sangre, las entrañas, el ser propio.

La sensación de que se me va la vida por los labios. El sentimiento de vacío tras arrojarla.

Tranquila, Alicia, vuelve a respirar. Sólo que ahora hazlo a bocanadas pequeñas. Toca apaciguar los universos vertiginosos que gotean en los adentros.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Por qué ahora

Esta mañana me he depilado, me he puesto un conjunto mono e iba por la calle con Rage against the Machine sonando fuerte entre mis sienes, como que el mundo era mío y eso era ley de vida. Feeling like a boss.

Creo que la gente lo ha notado. Algún que otro chico (y no tan chico) se me ha quedado mirando, y sí, ayuda a subir la moral.

Pero esta tarde, después de comer y echar la siesta, estaba un poco más calmada. Salí con intención de ir a mi primera fiesta del día, a las 5 de la tarde en el centro, de bienvenida a los Erasmus de este segundos cuatrimestre -ya que después toca cena a las 8:30 con la galera de malucos del viaje por Europa y después 'cata de vinos' (de entre 2 a 4€) en casa de otros amigos.

Como digo, me sentía animada pero ya no tanto. Estaba un poco estresada porque acababa de hacer la maleta de un viaje familiar para el que salgo mañana, y pensando que iba tarde cuando se me cruza este hombre por la calle.

Malas pintas, sí, pero no más allá de la media. El caso es que comienza a seguir mis pasos, que por otra parte eran los apresurados propios del retraso. Lo escucho murmurar algo pero no le presto más atención. Es una calle que va al centro y está transitada, aunque igual me paso para la acera que tiene más gente.

El momento de tensión llega cuando decido, para probar que no es producto de mi paranoia, aminorar el paso tomando a un adolescente que iba delante mía como patrón. Entonces él se coloca a mi lado, murmurando cosas que no conseguí comprender, y mirándome muy fijo.

El agobio es tal que decido entrar en la primera tienda que veo, lencería para señoras de tallas especiales y pijamas horrendos. De maravilla, ahí no puede entrar. Hago como que ojeo un par de trapos, al final de la tienda, con el corazón aún en la boca. Desde un espejo que refleja la entrada veo que se ha parado en el escaparate y mira hacia dentro. Disimulo otro rato y cuando me vuelvo directamente a la puerta sigue ahí, observando. Mantiene la mirada un interminable segundo y se pierde de vista.

En ese instante la dependiente de la tienda se me acerca y, siguiendo la pauta, pregunta si puede ayudarme en algo. Me quiebro. Le explico como puedo en mi portugués balbuceante y respirar entrecortado lo que me ha pasado. Me dice que no me preocupe, que vuelva al fondo de la tienda y me quede allí un rato; me ofrece un caramelo para que me tranquilice.

La ansiedad y la llorera se van un poco después de que pueda volver a respirar normal. Una señora que andaba comprando pregunta a la dependienta qué pasa. Ésta confirma que se ha fijado en un hombre de negro que había en el escaparate y sale para cerciorarse de que no anda cerca.

Después de un rato he vuelto a casa, con la señora y sus hijas con las que compraba que han compartido la mitad de mi camino.

Cada vez se escuchan historias más descabelladas que pasan en esta ciudad. La última que escuché fue sobre otro chico Erasmus que, estando en muletas, le atracaron a punta de navaja y le quitaron la tarjeta de crédito. Las escuchas pero nunca esperas que te pasen a ti. Y aunque no haya pasado nada y evidentemente la cosa podría haber ido mucho peor, te dejan el cuerpo cortado.

Después de contarlo a mis compañeras de piso y hablar por teléfono con mi madre me he quedado mucho más relajada. Pero, es evidente, la experiencia sigue vívida y la mente exaltada. Estoy en jaque: no quiero salir sola por si pasa algo de nuevo; no quiero quedarme dentro por negarme en rotundo a dejar de hacer vida normal. La solución, quizás, dejar de darle tanta importancia. Son cosas que pasan, y ya tengo apuntado el teléfono de la policía de Braga.

Resulta curioso. Justo esta mañana estaba pensando en escribir sobre algo que creo tiene una conexión lejana, subrepticia, pero poderosa. Iba a titularlo 'A matter of confidence' y a hablar de porqué gente guapa y con conversación no desprenden una energía tan fuerte y magnética como otra que aún teniendo peores atributos resultan mucho más atractivas por la sensación de confianza en ellos mismos que nos trasmiten -sea, como es en la mayoría de los casos, pura fachada.

Yo soy de las que me encuentro en el primer grupo, los que no terminan de creérselo. Y justo quería cambiar esa actitud en mí, esa sensación de incapacidad a la hora de ligarme a nadie que esté excesivamente bueno por la falta de autoestima que tengo. Y justo hoy estaba poniendo en práctica esa nueva actitud de 'me voy a comer el mundo con las manos'.

Pues qué bien, qué buenos resultados. Tendré que andar con ojo y encontrar el punto medio: ni de patito feo ni de objetivo de acosador. A ver cómo va la cosa. Ensayo, error; ensayo, error.

sábado, 4 de febrero de 2012

lunes, 16 de enero de 2012

III



Ya estoy de vuelta en la ciudad de la niebla.

Salí esta mañana temprano, el pelo todavía mojado, el frío besándome el rostro, las gotas aún inquietas en las ventanas.

Cuando volví al sur, recuerdo una escena nocturna, un paso de hojas doradas en la noche, que anunciaba un otoño tardío, un agónico y apocado invierno.

Esto es diferente.

Fue el otoño el prácticamente inexistente; y ahora, a la vuelta, el invierno se siente más que nunca.

Quizás fue que me quedé por último con el recuerdo del levante y un hueco en el pecho, con el peso de la teoría excesiva, com a saudade do calor alheio.

He tenido unos días de tránsito, en los que esta sensación me ha agarrado fuerte por el cuello, me aprieta impasible el corazón, hace de cada paso un esfuerzo fatigoso.

Pero eso se ha acabado. Es hora de mudar de piel.

Y dejar crecer una nueva: fuerte, límpida y sin miedo.
Que crezca pura y blanca con el sol pálido y gentil de un sueño, con el aire de lluvia del norte, creciendo lúcida desde dentro -pero siempre creciendo.

Voy a cambiar de tonalidad. Este es mi deseo.

Voy a ser luz cálida, esta mañana helada de invierno.

sábado, 7 de enero de 2012

Ansiedad desquiciante

No me sienta bien el fin de las vacaciones.
No me sienta bien el tener que hacer maletas.
No me sienta bien el viento de levante.
Adivinen qué tres factores se unen en tal día como hoy.

Además ayer fue a ver Sherlock Holmes 2 y es increíble. Guy Richie sigue en su dinámica de crear personajes que son 'like a boss', y de repente sale otro y es 'the bossest of them all' -and he blows your mind. Y ahora quiero vivir en el Londres de principios del XIX y casarme -o tener un tórrido romance- con Robert Downey Jr. Y sé que es imposible y eso me frustra, qué cosas.

Estoy intentando escuchar Max Richter para calmarme un poco. Sí, ese piano parece que puede relajarme un poco. (Este disco en general tiene buena pinta).


Tengo los billetes de bus y avión impresos, me queda el de tren, comprarlo primero. La maleta, totalmente por hacer aún. Los trabajos y prácticas de la universidad cuando haga la maleta.

Me he quedado con -demasiadas- cosas que hacer por aquí. Gente a la que tenía ganas de ver y no hemos cuadrado horarios, disfrutar un poco más del sol, de los silencios entre amigos. Me han sabido a poco estas vacaciones. No quiero volver a empezar, afrontar otra vez la vida real. Y tengo esta desazón por dentro, un universo que gira vertiginoso dentro. Interior, por favor, cálmate, para quieto.

Tan solo un momento.

Tan solo un momento.

Tan solo un momento.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Canciones a la niebla

La sombra de mis pasos es un eco
en la piedra antigua de esta ciudad

Aunque es tarde, las farolas aún
arrojan algo de luz en mi camino

Todo cuesta arriba parece más difícil,
pero la recompensa es el hogar, mi hogar

Si es cierto que la niebla parece demasiado densa,
también lo es que siempre se puede atravesar

~

Me gusta la niebla
Ese paraje que creemos intransitado
por el mero hecho de no poder ver al otro
aunque esté dos pasos a nuestra frente

Las farolas parecen estrellas estáticas,
cercanas a mí, aunque no resignadas
a caer a este plano

Y camino este folio en blanco
siguiendo un patrón que aún no sé definir
lejos del mar, cerca de mí

~

Jirones de sonrisas revueltos,
la luna casi llena,
la cama reclama mi cuerpo

Cómo es que mar adentro,
por más que la paz sea inmensa,
mi corazón no pare quieto

Caminaré las avenidas blancas,
las lineas de un mapa disuelto

Buscaré reposo en los confines,
o meu destino no horizonte,
em branco e preto


~

Una luz en los apartamentos
Los ojos del piso 7, de una altura de 8,
vigila atento

~

Entonces llegué a casa. Eso es todo lo que escribí en el móvil anoche. Inspiración repentina cuando vuelves sola a casa a las 3 de la mañana en Braga, la ciudad de la niebla.