martes, 3 de enero de 2012

I






Llevo tiempo pensando que llevo tiempo sin escribir nada, haciendo reflexiones a medias (sobre la invención del paso del tiempo y la celebración global del fenómeno año nuevo), reflexiones que no terminaré por desarrollar.

He vuelto a Conil, mi pueblo de origen, a pasar las fiestas de Navidad. No sé si tiene que ver que en días como estos parezca un pueblo fantasma (más en comparación con verano), que tenga que estudiar lo inestudiable por tener este curso en Portugal los exámenes antes de lo acostumbrado, o simplemente es esta atmósfera de hogar, de estar en el salón en el que -ya se me antoja- siempre he estado.

No sé exactamente qué suma de factores es, pero siento el resultado: un duradero y cómodo stand by, comfortably numb. Un bucle de relajación que era necesaria, de gente con la que me apetecía volver a estar, pero sobre todo, una amalgama de nada en particular.

Dejar que el tiempo se escurra entre los dedos,
respirar este aire con sal

Que el viento se agarre a mi pelo,
que el sol me llene de libertad

Vivir en la cálida apariencia
de una sonrisa eterna,
de un té que no se enfría

Regodearme este exacto momento en la alegría
del acuerdo tácito que fijé con la nada
cuando acordamos que la bruma allí se quedaba,
que aquí descansaba mi horizonte de felicidad

~

Feliz año nuevo y esas cosas que se dicen.

1 comentario:

comoungorila dijo...

He de decir que esta entrada es, a falta de una palabra mejor, PERFECTA.