miércoles, 28 de marzo de 2012

Inundación y sequía

Echar la cabeza para atrás y sentir que toda una marea me inunda la garganta.

Recordar el horrible sueño de anoche, en el que después de escupir la balsa, se me iba el alma toda por la boca.

¡Qué desagradable! La sangre, las entrañas, el ser propio.

La sensación de que se me va la vida por los labios. El sentimiento de vacío tras arrojarla.

Tranquila, Alicia, vuelve a respirar. Sólo que ahora hazlo a bocanadas pequeñas. Toca apaciguar los universos vertiginosos que gotean en los adentros.